sábado, 4 de enero de 2014

Sola.

La doctora me dijo que el positivo en el factor reumatoideo no es alarmante, y que las articulaciones no están hinchadas ni doloridas. Sin embargo mis índices parecen una masa deforme, cuando intento abrir la boca se me traba y crepita el maxilar, y hace un año que levantarme parece un acto heroico ya que mis fuerzas están sofocadas. Mi eritrosedimentación es de 45...
No importa, según la doctora no tengo nada. No quiero que me diga que tengo AR, pero tampoco quiero que me diga que el diagnóstico de esta enfermedad depende de lo que el paciente siente, y yo al decirle que me duele, rebote en su sentir.
Ella, desde su salud ósea, me dice que cuando me duele no me duele. Y los que me rodean, esperanzados en que todo esto haya sido un  mal diagnóstico (y con los dolores que hacemos?), minimizan mi sentir. Luego, me pareció que me hinché, que me trabé, que crepité, que enrojecí, que dolí.
Luego, nadie se hace cargo de lo que siento y me dejan sola aferrando mis muñecas cual madre a su niño enfermo.

Estoy sola con mi dolor.

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