Después de haber visto mi médico el positivo en la prueba de látex, mañana me toca ir al reumatólogo por primera vez. Una leve esperanza anida en mi, pese a los síntomas que vengo teniendo... los médicos también se equivocan... no?
Siempre tuve miedo de envejecer. No por las arrugas ni ningún otro parámetro subjetivo de "estar bien", sino por el temor a no poder... siempre temí a tener limitaciones físicas. Las limitaciones facultativas mentales son peso ajeno, en cambio estar encerrado con una mente limpia en un cuerpo sucio, a mi sentir es lo peor.
Con el positivo, esta posibilidad se hizo a mis 29 años, una realidad.
Me imaginé una yo deformada y dolida como mi madre, con los labios flacos de morder dolores. Una yo sola, que alejó a sus seres queridos para no molestarlos... Una yo muerta en vida.
Eso me imaginé y me imagino, y eso duele constantemente en la articulación entre el cuerpo y el alma.
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