Estos padecimientos son despertares, amigo.
Yo solía preocuparme por el tamaño de mi nariz, y pensar en cirugías. Hoy no utilizaría dinero en acicalar mi cuerpo cuando puedo utilizarlo en sentarme frente a un océano que habla en olas el idioma de la Creación.
No te preocupes por el deterioro. Lo que hay que embellecer es el alma. Puede sonar trillado, pero lo único que vale es eso que uno es siempre y que no se maquilla, eso que nunca marchita.
Nuestro deber es tomar esa energía que hace que circulen nuestras emociones por este tramo de materia que es el cuerpo, y hacerla luz de clarividencia para una vulnerabilidad de ser que nos hermana y enseña a modo de humanidad.
No te preocupes por el deterioro. Lo que hay que embellecer es el alma. Puede sonar trillado, pero lo único que vale es eso que uno es siempre y que no se maquilla, eso que nunca marchita.
Nuestro deber es tomar esa energía que hace que circulen nuestras emociones por este tramo de materia que es el cuerpo, y hacerla luz de clarividencia para una vulnerabilidad de ser que nos hermana y enseña a modo de humanidad.
A veces, enfermarse es una manera de obligarse a vivir.
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